jueves, 18 de septiembre de 2008

Funciones de la Neurona



El impulso nervioso
El SN es un sistema electroquímico de comunicación que nos permite pensar, sentir y actuar. La actividad eléctrica se corresponde con el impulso nervioso y la actividad química cerebral se produce por las sinapsis de las neuronas.

La neurona está capacitada para recoger variaciones en su medio externo (estímulos) y comunicarlos a otras neuronas. La excitabilidad y la conductibilidad son las propiedades fundamentales de la neurona.

Los impulsos nerviosos (las señales que utiliza el cerebro para recibir, analizar y transmitir la información) son similares en las diferentes áreas del sistema nervioso y se inician por múltiples sucesos físicos que acontecen en nuestro entorno e inciden en nuestro organismo: contactos mecánicos, ondas de presión, aromas o luz.

El impulso nervioso o potencial de acción es una onda eléctrica que avanza por la superficie de la membrana de la neurona y sus prolongaciones, como si la neurona fuese una diminuta pila capaz de generar electricidad.

El impulso nervioso se produce por las variaciones en la distribución de iones (partículas con carga eléctrica) dentro y fuera de la neurona.

La información transmitida por un potencial de acción se determina no por la forma de la señal, sino por cómo viaja a través del encéfalo. Es el cerebro quien analiza e interpreta los patrones que exhiben las señales eléctricas aferentes, y así crea nuestras sensaciones visuales y auditivas.

Sinapsis neuronal

Santiago y Cajal, mediante el estudio de neuronas embrionarias y adultas demostró que el SN no es una red continua sino que está compuesta de células separadas y señaló que el impulso nervioso se transmite por el contacto entre neuronas. Sus investigaciones influyeron en Ch. Sherrington, quien descubrió la sinapsis, la unión entre las neuronas.

Sinapsis es el lugar de transmisión entre dos células que interactúan
Esta constituida por tres elementos: el terminal presináptico, la célula postsináptica y la hendidura sináptica. Existen sinapsis eléctricas y químicas, que se pueden observar con el microscopio electrónico.

La sinapsis eléctrica se produce por el flujo directo de la corriente desde la neuroesináptica a la postsináptica mediante canales que conectan los citoplasmas ambas células. Es el modo más rápido de comunicación entre las neuronas.

La sinapsis química es más lenta que la eléctrica, porque la neurona presináptica libera el neurotransmisor que pasa a difundirse 'por la hendidura sináptica y se después a los receptores de la membrana celular postsináptica. Es el receptor y no el transmisor el que determina si la respuesta es excitatoria o inhibitoria.

La sinapsis química tiene la ventaja de que un solo potencial de acción libera es de moléculas de neurotransmisores, lo que permite la ejemplificación de las señales de una a otra neurona.

Los impulsos nerviosos eléctricos no pueden saltar por sí solos los espacios de sinapsis químicas, y necesitan la intervención de neurotransmisores químicos para reanudar así el potencial de acción.

Neurotransmisores
Habitualmente consideramos el cerebro como la fábrica de las ideas, y olvidamos que también elabora productos químicos, los neurotransmisores, cuya misión es comunicar a las neuronas entre sí. ¿Cómo alteran estas sustancias químicas nuestra conciencia y comportamiento?

Los distintos tipos de células segregan diferentes neurotransmisores. Estas sustancias circulan por todas partes, actúan en lugares específicos y producen distintos efectos según el lugar de actuación.

Los neurotransmisores pueden provocar en las células adyacentes provistas de los receptores adecuados diversas reacciones: la contracción (en una célula muscular), la secreción (en una célula glandular) y la excitación o inhibición (en otra neurona).

Los neurotransmisores más conocidos son los siguientes:
- Dopamina. Regula la actividad motora y los niveles de respuesta en muchas partes del cerebro. La degeneración de las neuronas dopaminérgicas da lugar a la enfermedad de Parkinson. Se cree que niveles demasiados altos de dopamina influyen en la esquizofrenia, trastorno que produce alucinaciones, ilusiones y deterioro de los procesos lógicos del pensamiento.

- Serotonina. Interviene en la regulación de los estados de ánimo, en el control de la ingesta, el sueño y en la regulación del dolor. Se la considera el agente químico del «bienestar» y su actividad es potenciada por el fármaco Prozac (fluoxetina) que alivia los síntomas de la depresión.

- Noradrenalina (NA). Este transmisor de los nervios simpáticos del SNA interviene en las respuestas de emergencia: aceleración del corazón, dilatación de los bronquios y subida de la tensión arterial.

- Acetilcolina (ACh). Actúa como mensajero en todas las uniones entre la neurona motora y el músculo. Cuando las células musculares liberan acetilcolina, el músculo se contrae. El curare, un veneno que los indios sudamericanos aplicaban a la punta de sus flechas, ocupa y bloquea los receptores de acetilcolina, cuyo resultado es una parálisis total. Este agente químico regula las áreas del cerebro relacionadas con la atención, la memoria y el aprendizaje. Las personas con Alzheimer tienen bajos niveles de ACh en la corteza cerebral y los fármacos que aumentan su acción mejoran la memoria de estos pacientes.

- Encefalinas y endorfinas. Son opiáceos endógenos (endógeno significa 'producido desde dentro por el propio cerebro'; opiáceo significa 'semejante a opio'), que regulan el dolor y la tensión nerviosa y aportan una sensación de calma.

La aspirina es un calmante leve, pero cuando existe un dolor grave se necesita un opiáceo. A principios del siglo xx, se sintetizó del opio (fármaco que reduce el dolor sin perder la conciencia) la morfina, que se usa con frecuencia en los hospitales. El cuerpo humano también segrega unas sustancias parecidas al opio que reducen el dolor.

Estas sustancias tienen enorme interés en la investigación médica por la información que nos proporcionan sobre problemas como el dolor y la adicción a las drogas.

Los receptores y efectoresPara comprender cómo el ser humano actúa en su ambiente, además de las bases fisiológicas debemos tener en cuenta los receptores (órganos de los sentidos) y los efectores o mecanismos de reacción.

Los receptores son las células nerviosas especializadas que nos permiten contactar con el ambiente y los cambios que ocurren en nuestro cuerpo. Son las estructuras que transforman o convierten los distintos tipos de energía física (luz, sonido, presión, etc.) en impulsos nerviosos.

La diferencia cualitativa entre los distintos tipos de estímulos está determinada por la región del cerebro a la que son enviados los impulsos por los receptores, y no por el estímulo recibido. Por ejemplo, experimentamos la luz porque las células de la zona visual del cerebro han sido estimuladas por ondas luminosas.

La respuesta a los estímulos se debe a ciertos mecanismos de reacción del organismo llamados efecto res. Ejemplos de este tipo de respuestas son: - Los músculos estriados están bajo control del SNC e intervienen siempre que voluntariamente movemos cualquier parte del cuerpo.

- Los músculos lisos, controlados por el SNA, intervienen en la conducta emocional y en las funciones vegetativas normales del organismo.

División del sistema nervioso
El sistema nervioso humano está compuesto por el sistema nervioso central (SNC) -el encéfalo y la médula espinal-, el sistema nervioso periférico (SNP) -sistema somático y autónomo- y una extensa red de nervios que conectan el SNC con todas las demás partes del cuerpo. Las neuronas sensoriales conducen la información hacia el SNC y las motoras las transportan desde el mismo.


2.2 Sistema Nervioso Central (SNC)El SNC funciona como un centro regulador del organismo. Selecciona y procesa la información sensorial que recibe, controla las reacciones corporales, desde los reflejos más simples hasta las respuestas motoras más complejas. El sistema nervioso transforma los impulsos nerviosos en estados de conciencia que es capaz de almacenar e interpretar.

El encéfalo
El encéfalo es la parte del sistema nervioso alojada dentro de la cavidad craneal y suele dividirse en tres regiones: el cerebro posterior (bulbo raquídeo, protuberancia y cerebelo), el cerebro medio y el cerebro anterior (el diencéfalo y los hemisferios cerebrales). El cerebro medio y posterior (excluyendo al cerebelo) forman el tronco cerebral. El encéfalo posee algunas facultades que nos convierten en únicos:
- Plasticidad cerebral: los niños muestran mayor plasticidad (flexibilidad de la organización cerebral) que los adultos. Por ejemplo, los niños menores de dos años, cuando hay un daño grave en el hemisferio izquierdo, pueden cambiar el procesamiento del lenguaje al lado derecho del cerebro.

- Procesamiento en paralelo: cada una de las principales funciones sensoriales, motoras y otras de integración se sirven, por lo general, de más de una vía neuronal. Cuando se lesiona una región, o una vía, a menudo otras pueden compensar la pérdida.

Regiones del SNCEl SNC tiene siete áreas anatómicas importantes, que se pueden observar en una exploración por resonancia magnética nuclear.

1. La médula espinal es una estructura en forma de cilindro. Recoge la información somatosensorial que es enviada al cerebro y distribuye las fibras motoras hacia los órganos efecto res del cuerpo (glándulas y músculos).

La médula espinal está unida al tronco cerebral, que conduce información en ambos sentidos entre la médula espinal y el encéfalo. Está compuesta de dos sustancias distintas: la sustancia gris, formada por los núcleos de las neuronas, y la sustancia blanca, compuesta por los axones neuronales. El tronco cerebral consta de tres partes: el bulbo raquídeo, la protuberancia
y el cerebro medio.

2. El bulbo raquídeo incluye algunos núcleos que controlan funciones vitales como la digestión y la respiración, la regulación del sistema cardiovascular y el tono de los músculos esqueléticos.

3. La protuberancia está situada encima del bulbo raquídeo y contiene un gran número de neuronas que distribuyen información desde los hemisferios cerebrales al cerebelo.

4. El cerebelo es un órgano complejo porque posee gran número de pliegues y circunvoluciones. Regula la fuerza y disposición del movimiento y el aprendizaje de habilidades motoras. Esta estructura recibe información visual y auditiva, así como información acerca de los movimientos musculares dirigidos por el cerebro.

5. El cerebro medio (mesencéfalo) es el componente más pequeño del tronco cerebral y controla los movimientos oculares, los músculos esqueléticos y coordina los reflejos visuales y auditivos.

6. El diencéfalo está compuesto de dos estructuras: el tálamo y el hipotálamo.
El tálamo procesa y distribuye casi toda la información sensorial y motora que accede al córtex cerebral. También se cree que regula el nivel de conciencia y los estados emocionales.

El hipotálamo regula el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino y organiza conductas relacionadas con la supervivencia de las especies: lucha, ingesta, huida y apareamiento.

2.4 Hemisferios cerebrales (telencéfalo): están compuestos de la corteza cerebral, los ganglios basales y el sistema límbico.

• Corteza cerebral: rodea los hemisferios cerebrales de forma similar a la corteza de un árbol.
• Los ganglios basales: se cree que están relacionados con los movimientos automáticos y puede que la enfermedad de Parkinson esté relacionada con una alteración de esta estructura.
• El sistema límbico, situado en la profundidad de los lóbulos temporales, juega un gran papel en la motivación y la emoción.
Está formado por varias regiones:
- El hipocampo: está implicado en procesos de almacenamiento de la información (memoria).
- La amígdala: coordina las respuestas autónomas y endocrinas con los estados emocionales.

Los hemisferios cerebrales
El cerebro es el órgano más importante del SNC porque controla y regula las actividades del organismo. Está situado en el interior del cráneo, consta de 100000 millones de neuronas, recibe gran aporte sanguíneo y está protegido por la barrera hematoencefálica. Aunque el ser
humano es el más desarrollado en la escala evolutiva, no tiene el cerebro más grande; el tamaño y la complejidad varía mucho de unas especies a otras. El cerebro humano pesa unos 300 gr al nacer, se triplica durante los tres primeros años y alcanza los 1500 gr de media a los 18 años.
El cerebro se divide en dos hemisferios cerebrales, conectados por una banda gruesa de fibras nerviosas llamada cuerpo calloso. Ambos hemisferios controlan los lados opuestos del cuerpo, por ejemplo, el campo visual izquierdo se proyecta en el hemisferio derecho y si la persona sufre una apoplejía, que daña al hemisferio derecho, se paraliza o pierde sensibilidad de la parte izquierda del cuerpo.

Los hemisferios parecen simétricos a simple vista, pero son anatómicamente diferentes y desempeñan distintas funciones cognitivas. El hemisferio izquierdo es el racional, trabaja de forma lógica, en él se localiza el lenguaje y controla la parte derecha del cuerpo. El hemisferio derecho es más emocional, está relacionado con la percepción del tiempo, la ejecución artística y musical y controla la parte izquierda del cuerpo.

En una vista lateral de los hemisferios cerebrales podemos observar tres fisuras y cuatro zonas bien definidas llamadas lóbulos. Las fisuras son: fisura longitudinal, que separa los dos hemisferios, la fisura de Silvio (lateral), y la fisura de Rolando (central). Estas fisuras o surcos dividen cada hemisferio en cuatro lóbulos: lóbulo frontal, parietal, temporal y occipltel.

- El lóbulo frontal está asociado con las funciones mentales superiores: pensar, planificar, decidir. Controla las acciones del cuerpo y posibilita la apreciación consciente de las emociones.
- El lóbulo temporal se encuentra en la parte inferior cerca de los oídos, recibe sonidos e impulsos olfativos y controla el habla y la memoria.
- El lóbulo parietal se encuentra en la sección superior y está asociado a las sensaciones corporales: el tacto, la temperatura, la presión y otras sensaciones somáticas.
- El lóbulo occipital se halla en la parte posterior y es la zona de procesamiento visual de la corteza.

• Funciones de la corteza cerebral
La corteza cerebral rodea los hemisferios cerebrales de forma similar a la corteza de un árbol, constituye el ochenta por ciento del peso total del cerebro y posee unas regiones específicas con unas funciones determinadas.

No es posible hablar con rigor de centros cerebrales donde se asientan las funciones mentales (sino más bien de áreas funcionales, que pueden activar o inhibir cada proceso, para el que están especializadas), porque actúan solapadamente entre sí. El funcionamiento del cerebro es holista, aunque sigamos manteniendo una división artificial del córtex en tres áreas básicas: sensorial, motora yasociatíva.

- La corteza somatosensorial. Se encuentra en el lóbulo parietal, en el área posterior a la fisura de Rolando. Esta región cortical recibe información sobre los sentidos corporales: tacto, presión, temperatura, dolor.

La representación de algunas partes del cuerpo en la corteza sensorial depende del número de receptores sensoriales; por ejemplo las manos, las puntas de los dedos y los labios tienen muchos receptores con gran representación en la corteza sensorial.

- La corteza motora. Se encuentra en el lóbulo frontal, en la zona anterior a la cisura central y participa en la iniciación de los movimientos voluntarios. Si un investigador coloca un cable eléctrico en la superficie de la corteza motora primaria y estimula sus neuronas con una débil corriente eléctrica, provocará el movimiento de una parte concreta del cuerpo.




La corteza auditiva. Se encuentra en el lóbulo temporal, donde se procesan las señales enviadas por las neuronas sensoriales al oído.

Estas señales son estimuladas por células auditivas ciliadas que reaccionan a diferentes frecuencias de sonido y son enviadas a la corteza auditiva; esto nos permite diferenciar variaciones del sonido.

- La corteza visual. Se encuentra en el lóbulo occipital. Cada zona de la corteza visual, donde se proyectan diferentes áreas de la retina, está constituida por células que responden a los estímulos visuales.

Lo que vemos es una imagen mental, captada por el cerebro a partir de la información codificada, con diferentes características perceptivas: colores, forma, relaciones espaciales, movimiento, sombreado.



El Sistema Nervioso Periférico (SNP) _
Por eI sistema nervioso periférico (SNP) está formado por grupos neuronales (ganglios y nervios periféricos) que están fuera del SNC (encéfalo y médula espinal) y se prolongan hacia los tejidos y órganos del cuerpo.

Está constituido por las neuronas sensoriales que llevan las señales hacia el SNC y las neuronas motoras que envían las señales hacia fuera. Las fibras de las neuronas sensoriales y motoras forman haces agrupados, los nervios.

Aquellos nervios como los ópticos, que conectan directamente con el encéfalo, se denominan nervios craneales y los que se unen con la médula espinal se llaman nervios raquídeos.

• Componentes
El SNP puede dividirse en dos componentes, el SN somático y el SN autónomo:

- El SN somático (o «voluntario») proporciona información sensorial sobre el estado muscular y el ambiente externo al SNC, y envía mensajes del cerebro hacia los órganos sensoriales y los músculos esqueléticos. Puede hacer que movamos una pierna pero no cambiar el ritmo cardíaco.

- El SN autónomo (o «involuntario») transporta la información desde y hacia los órganos y glándulas internas del cuerpo y regula las actividades involuntarias, como los cambios del latido cardíaco o la presión sanguínea. Así el SN autónomo puede estimular la digestión, pero no incitarnos a escribir una novela.


«Durante los tres últimos siglos, la finalidad de los estudios biológicos y de la
medicina ha sido la comprensión de la fisiología y la patología del cuerpo
propiamente dicho.
La mente quedaba fuera, abandonada en gran parte como objeto de la preocupación
de la religión y la filosofía, e incluso después de haberse convertido
en el foco de una disciplina específica, la psicología, no empezó a obtener
entrada en la biología y la medicina hasta hace muy poco tiempo.
[...] El resultado de todo esto ha sido una amputación del concepto de humanidad
con el que la medicina realiza su trabajo. No debería resultar sorprendente
que, en gran medida, las consecuencias de las enfermedades del
cuerpo propiamente dicho sobre la mente reciban una consideración secundaria o no reciben ninguna en absoluto.»

Antonio DAMASIO: El error de Descartes. Crítica, Barcelona, 2001.

El sistema nervioso autónomo (SNA)
La mayor parte de los cambios fisiológicos que acompañan a los estados emocionales (sudoración, sequedad de boca, respiración rápida, aumento de la frecuencia cardíaca y tensión de los músculos) están mediados por el sistema nervioso autónomo (SNA).

El SNA está compuesto por el SN simpático y parasimpático, que tienen efectos opuestos. El SN simpático rige la reacción de lucha o huida. En situaciones de emergencia, el cuerpo debe responder a cambios repentinos del ambiente externo o interno, sea una competición atlética o un cambio de temperatura.
Si algo nos alarma o irrita, el sistema simpático:
- libera adrenalina en el sistema circulatorio, aumenta el ritmo de los latidos del corazón y dilata las pupilas;
- aumenta la presión sanguínea y el contenido de azúcar en la sangre;
- aumenta la acción de las glándulas sudoríparas para mantener una temperatura corporal normal.
- dirige la sangre de los músculos lisos a los músculos del esqueleto, donde es más probable que se necesite.
El SN parasimpático inhibe o reduce la acción de los órganos y es responsable del reposo y mantenimiento del cuerpo:
- hace más lentos los latidos del corazón;
- encoge la vejiga;
- reduce las secreciones de las glándulas sudoríparas;
- hace regresar a condiciones normales el estado producido por el sistema nervioso simpático.
En situaciones cotidianas estos sistemas cooperan para mantener al organismo en un estado de equilibrio funcional y ejercen su acción sobre los órganos mediante la liberación de neurotransmisores, la adrenalina (simpático) y la acetilcolina (parasimpático).

2.3 Sistema endocrino
La homeóstasis o equilibrio corporal es un proceso complejo que implica la regulación de muchas actividades fisiológicas diferentes y se produce por la actuación conjunta del SNA y del sistema endocrino.
El sistema endocrino está compuesto por glándulas (células especializadas en la secreción de substancias) que metabolizan el alimento para elaborar y liberar hormonas en la circulación sanguínea, actuando sobre tejidos y órganos específicos.
La hipófisis (glándula pituitaria), situada en la base del cerebro, es la glándula rectora del sistema endocrino y se halla sujeta al control nervioso del hipotálamo.
La hipófisis segrega varias hormonas diferentes: la hormona del crecimiento, la hormona luteinizante (LH) que estimula la maduración de los óvulos en las mujeres y provoca la secreción de testosterona en los hombres y la hormona folículo estimulante (FSH) que estimula los folículos ováricos en las mujeres y la maduración espermática en los hombres.

La glándula tiroidea, situada a ambos lados de la garganta, produce la tiroxina, una hormona que origina el ritmo metabólico por el que el cuerpo transforma el alimento en energía; es decir, determina cuándo se tiene hambre o sed, el grado de actividad y la rapidez con que se gana peso.

Las glándulas paratiroides producen la hormona paratiroidea (PTH) que regula los niveles de calcio en sangre y el funcionamiento de nervios y músculos. Un nivel alto provoca aletargamiento y uno bajo, espasmos musculares.

El páncreas, controla el nivel de azúcar en la sangre mediante la segregación de dos hormonas: insulina y glucagón. Demasiado azúcar en la sangre produce diabetes y se necesitan inyecciones diarias de insulina para evitar daños al corazón o al SN. La escasez de azúcar en la sangre produce fatiga, pero el glucagón (hormona peptídica) produce un aumento de glucosa en la sangre.

Las glándulas suprarrenales se encuentran encima de los riñones y producen adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas hacen aumentar el ritmo y potencia de los latidos del corazón, aumentan la presión sanguínea, estimulan la respiración y dilatan las vías respiratorias.

Finalmente, los ovarios producen estrógeno y progesterona, y controlan la ovulación, el embarazo y el ciclo menstrual; los testículos producen testosterona, hormona que produce esperma y controla el desarrollo de los caracteres sexuales en la pubertad: el tono de voz y crecimiento del vello púbico y corporal.

2.5 Métodos de exploración cerebral
El cerebro humano se resiste con tenacidad a desvelar sus secretos. Hasta hace poco tiempo era imposible examinar directamente los mecanismos que ponen en funcionamiento las percepciones y recuerdos o los pensamientos y sentimientos.
Actualmente, con las nuevas técnicas de neuroimagen, podemos visual izar la estructura y el funcionamiento del cerebro, ver su interior de forma parecida a como una radiografía deja ver nuestros huesos. La cartografía del cerebro pone a nuestro alcance el instrumento necesario para comprender la actividad mental. Veamos las principales técnicas de exploración cerebral.
• Electroencefalografía (EEG)
La electroencefalografía mide las señales eléctricas del cerebro en la superficie del cráneo, porque los impulsos nerviosos transmitidos por las neuronas son de naturaleza electroquímica. Un encefalograma (EEG) registra los impulsos eléctricos producidos por la actividad cerebral, generados en forma de ondas alfa (despierto y relajado), beta (concentrado), delta (dormido),
theta (meditación y pensamiento creativo) y sigue sus variaciones en el transcurso del tiempo. La presencia de ondas anormales en un EEG ayudan a diagnosticar epilepsias, tumores y otras alteraciones neurológicas.

• Tomografía axial computerizada (TAC)
La exploración por tomografía computerizada es una imagen de rayos X mejorada por computadora, y su resolución es mayor que la de las radiografías convencionales.
La computadora analiza múltiples imágenes y las ordena en una sola, que nos ofrece una sección única del cerebro. La exploración por TAC genera imágenes de la anatomía del cerebro y sirve para medir el flujo sanguíneo cerebral o diagnosticar lesiones y tumores cerebrales. Pero tiene una limitación: la visión que se obtiene del cerebro es estática y sólo permite explorar la estructura, pero no la función del cerebro.

• Tomografía por emisión de positrones (TEP)
La exploración TEP describe la actividad metabólica de diferentes áreas cerebrales y muestra cómo cada área gasta su combustible químico: la glucosa. La técnica consiste en inyectar al sujeto 2-desoxiglucosa (2-DG), una molécula análoga a la glucosa que lleva un isótopo de fluor y que, además, no puede ser metabolizada, por lo que se acumula en el interior de las células más activas. El isótopo de flúor emite unas partículas subatómicas, los positrones, que dan origen a la radiación que detecta el equipo de TEP. Así, los investigadores observan qué áreas
del cerebro desarrollan más actividad: si es cuando la persona sueña, escucha música o lee un libro. Esta técnica proporciona imágenes de la función encefálica viva, en tiempo real, y ha revolucionado el estudio de los procesos cognitivos humanos.

• Imágenes por resonancia magnética (IRM)
Durante la exploración IRM, un detector registra la forma en que los átomos de hidrógeno responden dentro del cuerpo a un campo magnético. Cuando los átomos liberan señales, éstas son procesadas en imágenes por la computadora; las imágenes representan las concentraciones de esos átomos. El resultado es una imagen detallada de los tejidos blandos del cerebro. Esta técnica revela detalles anatómicos y registra información fisiológica y bioquímica de los órganos y tejidos, sin que sea necesaria la inyección de colorantes o substancias radioactivas. Así, los neuropsicólogos observan el cerebro como si fuera transparente

Cerebro de hombre y cerebro de mujer
Los hombres y mujeres no sólo se diferencian por sus características físicas y su función reproductora, sino también por la forma de resolver problemas intelectuales. Parece que hay distintos estilos cognitivos asociados al hecho de ser hombre o mujer.

La neuropsicóloga Doreem Kimura ha investigado cómo difieren ambos sexos psicológicamente, y señala que «las principales diferencias que marcan el sexo en la función intelectual parecen residir en los modelos de capacidad y no en el cociente intelectual (Cl)». Estas diferencias, aunque no se cumplen en cada individuo, ciertamente destacan cuando se comparan grupos.

Numerosas pruebas sugieren que las mujeres son mejores que los hombres en habilidades que requieren el uso del lenguaje, como la fluidez verbal, la velocidad de articulación y la gramática. También superan a los hombres en velocidad perceptiva y cálculo aritmético, recuerdan más detalles singulares de una ruta y son más rápidas en ciertas tareas manuales.
Por su parte, los hombres muestran una mejor ejecución en tareas espaciales (resolución de laberintos, ensamblaje de imágenes, rotación mental y destrezas mecánicas). También superan a las mujeres en el razonamiento matemático, localización de un camino en un itinerario y en pruebas de habilidades motoras.
Una explicación de las diferencias cognitivas de hombres y mujeres es que las hormonas sexuales condicionan la organización del cerebro en una etapa precoz de la vida; y así, desde los comienzos, el ambiente actúa sobre los cerebros, que presentan un sistema de ordenación distinto según el sujeto sea niño o niña.
Las hormonas sexuales también influyen en la vida adulta y actúan sobre el cerebro modificando nuestros impulsos primarios, nuestro estado emocional y la conducta.
En los hombres existe una producción continua de testosterona y sabemos que induce agresividad. En las mujeres, la progesterona es un modulador de la actividad neuronal y la causa de la depresión postparto o de las variaciones del estado de ánimo asociadas a la menstruación.

Patologías cerebrales

"Por los fallos, podemos conocer los talentos, por las excepciones, podemos distinguir las normas; estudiando la patología podemos construir un modelo de la salud. Y lo más importante: a partir de este modelo podemos desarrollar las ideas e instrumentos que necesitamos para guiar nuestras vidas, forjar nuestros destinos, cambiarnos a nosotros mismos y a la sociedad de maneras que, por el momento, sólo podemos imaqinar.»
Laurence MILLER


No podemos ignorar que la vida de un ser humano depende de las características físico-químicas del cerebro, un instrumento vulnerable a enfermedades y disfunciones y sujeto a las limitaciones que le impone su propia naturaleza biológica.
Cuando falla el sistema nervioso se producen algunas lesiones cerebrales con graves consecuencias en la conducta e integridad de la persona. Comprender el funcionamiento del cerebro es importante porque influye en trastornos como el autismo o la epilepsia y en las enfermedades de Alzheimer y Parkinson.

• El autismo
Este trastorno se caracteriza por un desarrollo comunicativo y social anormal, escaso interés, actividad repetitiva e imaginación limitada. Los autistas ven el mundo como un lugar fragmentado y ajeno. Los hombres sufren esta enfermedad más que las mujeres. Aunque está por demostrar la causa o causas que precipitan el trastorno, parece que su origen está en un fallo genético que provoca una disfunción neuropsicológica.

• La epilepsia
El neurólogo J. Huglings describió en 1870 que la crisis epiléptica refleja una actividad anormal repentina de las neuronas. La epilepsia es una grave alteración de la actividad eléctrica cerebral (ataques) y puede ser hereditaria. La epilepsia se manifiesta por diferentes tipos de ataques. En la crisis generalizada se produce la pérdida de la conciencia y un intenso espasmo muscular. Las crisis parciales, ataques más suaves, producen una corta pérdida de conciencia, los ojos miran sin expresión y se interrumpe la concentración. Los epilépticos son tratados con medicamentos anticonvulsivos, que reducen o eliminan estos desórdenes.

La enfermedad de Alzheimer
Esta enfermedad fue descubierta en 1907 por el neurólogo alemán A. Alzheimer. Se caracteriza por una progresiva pérdida de la memoria, que conduce a una demencia severa y afecta a la capacidad de pensar, hablar o realizar las tareas básicas de aseo personal.

La enfermedad de Parkinson
Esta enfermedad se caracteriza por una pérdida de neuronas originada por un déficit de la dopamina cerebral (neurotransmisor). Los síntomas más característicos son: rigidez y temblores, falta de expresión facial, equilibrio deficiente y dificultades para andar.








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